Definiciones

Violencia contra las mujeres

La Ley 30364, Ley Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar, define a la violencia contra las mujeres como: Cualquier acción o conducta que les causa muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico por su condición de tales, tanto en el ámbito público como en el privado. Se entiende por violencia contra las mujeres:

  1. La que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer. Comprende, entre otros, violación, maltrato físico o psicológico y abuso sexual.
  2. La que tenga lugar en la comunidad, sea perpetrada por cualquier persona y comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar.
  3. La que sea perpetrada o tolerada por los agentes del estado, donde quiera que ocurra.

La citada norma recoge la definición de las Naciones Unidas, la cual reconoce que las mujeres pueden ser víctimas de violencia en el ámbito privado y en el público “por su condición de tales” o su condición de mujer.

Violencia contra las mujeres basada en género

La violencia contra las mujeres es un tipo de violencia basada en género. Al respecto, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer define la violencia contra este grupo como cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico (MIMP, 2016), incluso las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto en el ámbito público como en el privado (Naciones Unidas, 1993).

Usualmente se tiende a identificar la violencia contra la mujer con violencia de género como conceptos semejantes, empero, la violencia contra la mujer está incluida en la violencia de género, pero no es exclusiva de ella. Esta última es definida como cualquier conducta o acción, basada en el género y agravada por la discriminación proveniente de la coexistencia de diversas identidades (raza, clase, identidad sexual, edad, etnia) que causa muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a una persona, tanto en el ámbito público como en el privado. Es aquella violencia que ocurre en un contexto de discriminación sistemática contra la mujer y contra aquellos que confrontan en sistema de género, tanto al interior como fuera de las familias (MIMP, 2016; OEA, 1994, al margen de su sexo, que no se refiere a casos aislados, esporádicos o episódicos de violencia, sino que están referidos al sistema de género imperante, que remite a una situación estructural y a un fenómeno social y cultural enraizado en las costumbres y mentalidades de todas las sociedades y que se apoya en concepciones referentes a la inferioridad y subordinación de las mujeres y la supremacía y poder de los varones[1].

La violencia contra las mujeres es considerada un problema transversal y, por lo tanto, requiere de respuestas multisectoriales para atender la multiplicidad de factores que la generan, sobre todo las causas estructurales que dan pie a desigualdades de género en diversas dimensiones.

En este contexto, es necesario entender las diversas causas de la violencia y cómo interactúan los factores asociados a la violencia hacia la mujer en los diferentes niveles: individual, relacional, comunitario y social. Para tal propósito, el modelo ecológico plantea que la violencia contra las mujeres puede explicarse mediante diversas esferas de influencia, las cuales interactúan entre sí.

[1] MIMP, Violencia basada en género marco conceptual para las políticas públicas y la acción del Estado, Lima 2016, pág.

Modelo ecológico de la violencia

El nivel individual reúne los factores biológicos y de la historia personal que influyen en el comportamiento de una persona para cometer actos violentos o ser víctima de estos.

Las relaciones sociales cercanas (amistades, pareja y familia) y cómo aumentan la probabilidad de llevar a cabo comportamientos violentos o sufrirlos.

La comunidad tiene como objetivo identificar las características de esta, las cuales están asociadas a la perpetración de la violencia o a ser víctima de esta.

La sociedad indaga acerca de los factores sociales más generales que crean climas de aceptación de la violencia y las brechas existentes entre los segmentos de la sociedad.

Una de las expresiones más extremas de violencia contra la mujer es el feminicidio. En la región, los feminicidios son un fenómeno social de gran impacto que ha causado la muerte de más de 3000 mujeres en América Latina y el Caribe durante el 2018 (CEPAL, 2019). Así, en el Perú, la Ley N°30068, incorpora al Código Penal el artículo 108 B, y define al feminicidio como el homicidio de una mujer por su condición de tal, es decir, por el hecho de ser mujer.

El Perú, cada año, alrededor de cien mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas. Asimismo, en nuestro país, y ocupamos el lugar 12 en América Latina, España y Portugal. Un análisis de casos de feminicidio en Perú entre 2009 y 2018 encontró que 90% fue cometido por un conocido – pareja, expareja (80%) o familiar (10%). La mayoría (57%) tenía 34 años o menos. Casi 60% de las víctimas estuvieron asesinados dentro de la casa (Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, 2018).

Violencia por orientación sexual e identidad de género

De acuerdo con los Principios de Yogyakarta, “la orientación sexual y la identidad de género son esenciales para la dignidad y la humanidad de toda persona y no deben ser motivo de discriminación o abuso”.  En ese sentido, resulta necesaria una comprensión en materia de derechos humanos en toda su extensión y de cómo se aplica a la orientación sexual e identidad de género, entendiendo algunos conceptos, que también están contemplados en la Política Nacional de Igualdad de Género:

Orientación sexual

Se refiere a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género.

Identidad de género

La vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Intersexualidad

Entendida como “todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado de un individuo varía respecto al standard de corporalidad femenina o masculina culturalmente vigente” (Mauro Cabral, 2005). Se refería a la persona que nace con ambos sexos. Actualmente, el término intersex es el más adecuado.

 LGBTI

Es el término con que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Unidad para los Derechos de las Personas LGBTI de la CIDH, adopta para agrupar de manera sencilla las categorías de orientación sexual, identidad de género y expresión de género.

Violencia contra integrantes del grupo familiar

Es la acción u omisión identificada como violencia según los artículos 6 y 8 de la Ley 30364, que se realiza en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder de parte de un o una integrante del grupo familiar hacia otro u otra, entre los que se encuentran:

–        cónyuges, excónyuges, convivientes, exconvivientes;

–        padrastros, madrastras;

–        ascendientes y descendientes;

–        los parientes colaterales de los cónyuges y convivientes hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad;

y a quienes, sin tener cualquiera de las condiciones antes señaladas, habitan en el mismo hogar, y quienes hayan procreado hijos en común.

Tipos de violencia

  1. Violencia física. Es la acción o conducta, que causa daño a la integridad corporal o a la salud. Se incluye el maltrato por negligencia, descuido o por privación de las necesidades básicas, que hayan ocasionado daño físico o que puedan llegar a ocasionarlo, sin importar el tiempo que se requiera para su recuperación.
  2. Violencia psicológica. Es la acción o conducta, tendiente a controlar o aislar a la persona contra su voluntad, a humillarla o avergonzarla y que puede ocasionar daños psíquicos.
  3. Violencia sexual. Acciones de naturaleza sexual que se cometen contra una persona sin su consentimiento o bajo coacción. Incluyen actos que no involucran penetración o contacto físico alguno. asimismo, se consideran tales la exposición a material pornográfico y que vulneran el derecho de las personas a decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva, a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación.
  4. Violencia económica o patrimonial. Es la acción u omisión que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de cualquier persona, a través de:

–  la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes;

–  la pérdida, sustracción, destrucción, retención o apropiación indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales;

–  la limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; así como la evasión del cumplimiento de sus obligaciones alimentarias;

–  la limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.

 

Algunos términos relacionados con la violencia hacia las mujeres y los integrantes del grupo familiar 

  1. Víctima

Se denomina víctima a la mujer o integrante del grupo familiar que ha sufrido daño ocasionado por cualquier acción u omisión identificada como violencia según los artículos 5, 6 y 8 de la Ley 306364.

Las niñas, niños y adolescentes, que hayan estado presentes en el momento de la comisión del delito, o que hayan sufrido daños por haber intervenido para prestar asistencia a la víctima o por cualquier otra circunstancia en el contexto de la violencia, también son consideradas víctimas. Se incluye, además, a la familia del entorno inmediato o a las personas que están a cargo de la víctima.

  1. Personas en situación de vulnerabilidad

Son las personas que, por razón de su edad, género, estado físico o mental, o por circunstancias sociales, económicas, étnicas o culturales, se encuentren con especiales dificultades para ejercer con plenitud sus derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico.

Pueden constituir causas de vulnerabilidad, entre otras, las siguientes: la edad, la discapacidad, la pertenencia a comunidades indígenas o a minorías, la migración y el desplazamiento interno, la pobreza, el género, la orientación sexual y la privación de libertad.

  1. Revictimización

Se entiende como las acciones u omisiones inadecuadas que incrementan el daño sufrido por la víctima como consecuencia de su contacto con las entidades encargadas de la atención, protección, sanción y recuperación de la violencia. Las instituciones que integran el Sistema Nacional para la Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar adoptan las medidas adecuadas para erradicar la revictimización considerando la especial situación de la víctima.

  1. Ficha de Valoración del Riesgo (FVR)

Es un instrumento que aplican quienes operan las instituciones de la administración de justicia y tiene como finalidad detectar y medir los riesgos a los que está expuesta una víctima respecto de la persona denunciada. Su aplicación y valoración está orientada a otorgar medidas de protección con la finalidad de prevenir nuevos actos de violencia, entre ellos, el feminicidio.